Bienvenidos

Este blog es un lugar de escritura. Podes encontrarte con poesías, con crónicas, con apuntes de filosofía, con ideas en gestación, con escritos de alumnas y alumnos... podes encontrarte. La fotografía del cóndor volando en libertad, la saqué en el Cerro Tronador, muy cerca de Bariloche. Me llamo Francisco Mina. Cocino bien, jugaba al futbol, sigo andando en bicicleta, y soy profesor de Filosofía en educación terciaria en Escobar y Campana (Argentina al sur)

lunes, 4 de mayo de 2020

Romper el techo


"Romper el techo"
Filosofía para los que están en la vereda.
Francisco Mina.

No está tan claro que la filosofía se pueda estudiar como estudiamos química, inglés o matemática. Muchos asociamos la filosofía a un arte. La materia con la que trabaja un alfarero es la arcilla.
La materia del arte de hacer filosofía es la pregunta, es el cuestionamiento de la realidad. Pero no estamos hablando de cualquier pregunta, sino de aquella que todavía no nos hicimos, de la pregunta que conmueve la quietud del saber. Aquel que sabe ya no se pregunta mas, por eso la Filosofía está mas cerca de la inquietud que genera la ignorancia. Por esto decimos que la edad filosófica es la infancia, porque es el momento en que no hay vergüenza de preguntarse por todo. Otra disposición para la filosofía es el asombro, esa capacidad para quedarnos mudos ante algo maravilloso. El enemigo del asombro es el acostumbramiento, esa especie de estar ante algo muy grande y no darnos cuenta.
Es difícil hacer filosofía cuando sabemos mucho, también cuando nos hemos acostumbrado a vivir, o a malvivir.

Conocí un nene que nació en una habitación oscura, muy oscura, detrás de la carpintería de su viejo. Vivió ahí con sus padres y su hermano menor hasta los nueve años. Un día le contó a su papá que había ido a jugar a la casa de un compañero de la escuela también muy pobre, pero en esa casa, había una ventana. "Es hermoso" le explicaba entusiasmado, "cuando se largó a llover veíamos el agua sin salir a la vereda!". ¿No podemos Papá hacer acá una ventana? No, no se puede, todas las paredes dan a los vecinos, y ademas la carpintería es alquilada. "¿Y en el techo?" insistió el nene preocupado... ¿No podemos hacer una ventana en el techo?
No! Es imposible, a ver si lo entendés, los techos no se pueden romper!

Esos techos que no se pueden abrir para que entre la luz y el aire, no son solo problemas de pobreza en términos de carencia monetaria. Son la imposibilidad de tantos pueblos de pensarse a si mismos de otro modo. Cuando un pibe no aprende a leer a tiempo, a escuchar y hacer música, a jugar libremente, a reírse y aprender, un techo mas se cierra sobre su cabeza con el mas pesado de los cementos: la resignación. Sin necesidad de palabras, se convencen millones de seres humanos en nuestro mundo, que una vida soñada es para otros. No pueden pensar y decidir por si mismos. Son pensados por otros.
Esos son "los que están en la vereda", buscando algo de luz. La filosofía nació en las calles y allí debería volver. Ella se define por la pregunta mas urgente y vital, que muchas veces se vuelve extremadamente simple: ¿por que no?

Empezamos juntos un curso y podemos llegar a cuestionarnos muchas cosas en él. ¿Por que no?
Este curso se llama "romper el techo" porque intenta ser una compañía en el camino de búsqueda del único objetivo genuino del pensar filosófico: la libertad.

Bienvenidos.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...