Bienvenidos

Parece un contrasentido. Por el momento, educar esta asociado al encierro y la oscuridad de un aula. Luchamos por el sueño de la libertad.
Soy profesor de filosofía en el Instituto Superior 15 de Campana (Provincia de Buenos Aires, Argentina) y en la Escuela Secundaria de Adultos Claudio Lepratti, de la cárcel de la misma ciudad. Está página es un medio mas al servicio del derecho a la educación.

En este blog conviven apuntes y trabajos de muchas carreras. Sugiero primero buscar el propio espacio en los títulos que están como "materias, carreras, espacios..." o "de que hablamos" de abajo a la derecha.
Gracias.

Francisco Mina

viernes, 22 de abril de 2011

La poesía es un arma cargada de futuro (Gabriel Celaya)

¿Porqué leemos poesía en los cursos de filosofía del 15?
Respondo con la belleza de los versos de Celaya.

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,


cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.


Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.


Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.


Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.


Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.


Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.


Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.


Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.


Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.


No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.


Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

1 comentario:

  1. ... y por eso también leamos poesía con nuestros hijos o nuestra pareja, y en las escuelas de afuera o en contextos de encierro: porque la palabra poética ayuda a ver lo que se oculta, da palabras como aliento y nos obliga a pensar el mundo como algo todavía por hacer.

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