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Este blog es un lugar de escritura. Podes encontrarte con poesías, con crónicas, con apuntes de filosofía, con ideas en gestación, con escritos de alumnas y alumnos... podes encontrarte. La fotografía del cóndor volando en libertad, la saqué en el Cerro Tronador, muy cerca de Bariloche. Me llamo Francisco Mina. Cocino bien, jugaba al futbol, sigo andando en bicicleta, y soy profesor de Filosofía en educación terciaria en Escobar y Campana (Argentina al sur)

martes, 15 de agosto de 2017

Domingo Faustino Sarmiento, política e intolerancia.

“Fue tal el terror que sembramos en toda esa gente —la oposición— con éstos y otros medios (establecimos en varios puntos depósitos de armas y municiones, encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros) que el 29 triunfamos sin oposición (1). Los gauchos que se resistieron a votar por los candidatos del gobierno fueron encarcelados, puestos en el cepo, enviados al ejército para que sirviesen en la frontera con los indios y muchos de ellos perdieron el rancho, sus escasos bienes y la mujer”.

(1) Se refiere a las elecciones del 29 de marzo de 1857.

(Carta de Domingo F. Sarmiento a Domingo Oro, 17 de junio de 1857)



“¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”.
(Domingo F. Sarmiento en el diario El Progreso, 27/9/1844)


“Tengo odio a la barbarie popular… La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil… Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad? El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden… Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas”.
(Carta de Domingo F. Sarmiento a Bartolomé Mitre, del 24 de septiembre de 1861)



“Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer”.
(Del discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13 de septiembre de 1859)


“No trate de economizar sangre de gauchos. Éste es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla, incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos”.

(Carta de Domingo F. Sarmiento a Bartolomé Mitre, 20 de septiembre de 1861)

martes, 3 de enero de 2017

Despedida a John Berger



Ayer lunes 2 de enero, ha muerto John Berger. Desde hace no mas de 10 años comencé a leer muchos de sus artículos, ensayos y novelas. Es una escritura (ella continuará en un presente vivo) que se desliza con suavidad, como la carbonilla con la que dibujaba. En la era de la imagen, escribió como quien relata su propia mirada.

Incorporé un texto suyo en los cursos de ética docente para reflexionar sobre la mirada como hospitalidad de la subjetividad.
Me da mucha tristeza su ausencia. Su último libro, bellísimo, es un homenaje que escribió con su hijo para su fallecida compañera en el 2013. Habla de la presencia en la ausencia. El tango “trenzas” dice “y así mi soledad, se agranda con buscarte”.
Quisiera fantasear pensando que murió en la humana aventura de amar.
Comparto el texto que ofrecí estos años como un momento bibliográfico, a modo de memoria de un hombre que admiro.

Francisco Mina


Los retratos de Fayum.
“El tamaño de una bolsa”. John Berger.
Alfaguara. 2004. BsAs. ( Pags. 59-66)

Son los retratos más antiguos que se conservan; se pintaron en la misma época en la que se escribió el Nuevo Testamento. Entonces, ¿cómo es posible que nos resulten hoy tan próximos? ¿Por qué tienen un aire más contemporáneo que cualquier otra imagen de los dos milenios de arte europeo que les sucedieron? Los retratos de El Faiyum nos llegan como si los hubieran pintado el mes pasado. ¿Por qué? Ese es su enigma.

La respuesta más sencilla sería que son una forma artística híbrida, totalmente bastarda, y que esa heterogeneidad concuerda con ciertos factores de nuestra situación actual. Sin embargo, para poder explicar esa respuesta, debemos proceder paso a paso.

Están pintados sobre madera —sobre todo de tilo—, y algunos sobre lino. Los rostros tienen un tamaño algo menor que el natural. Varios están pintados al temple; el disolvente utilizado para la mayoría de ellos es encausto, es decir, pigmentos mezclados con cera de abeja.

Todavía hoy podemos seguir las pinceladas del pintor o las marcas de la cuchilla que usó para raspar el pigmento. La superficie en la que se hicieron los retratos era oscura. Los pintores de El Faiyum trabajaban desde la oscuridad hacia la luz.

Lo que no puede mostrar ninguna reproducción es lo atractivo que sigue resultando un pigmento tan antiguo. Los pintores usaban cuatro colores, aparte del dorado: negro, rojo y dos ocres. La carne que pintaron con estos pigmentos le hace pensar a uno en el maná. Los pintores eran griegos egipcios. Los griegos se habían establecido en Egipto desde la conquista de Alejandro Magno, cuatro siglos antes.

Se denominan los retratos de El Faiyum porque se hallaron a finales del siglo pasado en la provincia del mismo nombre, una tierra a la que llaman El jardín de Egipto, a 80 kilómetros al oeste del Nilo, ligeramente al sur de Menfis y El Cairo. En aquella época, un comerciante llegó a asegurar que se habían descubierto retratos de los Ptolomeos y Cleopatra. Después los tacharon de falsificaciones. En realidad, son auténticos retratos de una clase media urbana: maestros, soldados, atletas, sacerdotes, comerciantes, floristas... A veces conocemos sus nombres: Flaviano, Isarous, Claudina...

Fueron descubiertos en necrópolis porque se pintaban con el fin de acompañar a la momia de la persona retratada cuando ésta moría. Probablemente se pintaban del natural (en algunos de ellos tuvo que ser así, por la extraordinaria vitalidad que exhiben); otros, quizá, se hicieron póstumamente.

Cumplían una doble función: eran retratos de identificación —como fotos de pasaporte— para el viaje de los muertos con Anubis, el dios con cabeza de chacal, hasta el reino de Osiris; en segundo lugar, durante un breve periodo, servían de recordatorios de los fallecidos para la familia. Se tardaban 70 días en embalsamar el cuerpo y, en ocasiones, la momia se guardaba después en casa, antes de colocarla en la necrópolis.

Desde el punto de vista del estilo, como he dicho, los retratos son híbridos. Por entonces Egipto era una provincia romana. Por consiguiente, las ropas, los peinados y las joyas seguían la última moda de Roma. Los griegos que realizaron los retratos empleaban una técnica naturalista derivada de la tradición instaurada por Apeles, el gran maestro griego del siglo IV antes de Cristo. Y, además, eran objetos sagrados en un ritual funerario exclusivamente egipcio. Han llegado hasta nosotros procedentes de una época de transición.

Parte de la precariedad de ese momento resulta visible en la forma de pintar los rostros, independientemente de su expresión. En la pintura egipcia tradicional no se representaba a nadie de frente porque la vista frontal abría la posibilidad opuesta, la de la perspectiva posterior de alguien que se da la vuelta y se va. Todas las figuras pintadas por los egipcios estaban en un eterno perfil, de acuerdo con la preocupación egipcia por la continuidad perfecta de la vida después de la muerte.

Sin embargo, los retratos, pintados con arreglo a la antigua tradición griega, muestran rostros enteros o en tres cuartos. Ante ellos percibimos todavía, en parte, lo desacostumbrado de esa frontalidad. Es como si acabaran de intentar dar un paso hacia nosotros.

Entre los cientos de retratos que se conocen, hay gran diferencia de calidad. Había grandes maestros y pintorzuelos. Había algunos que hacían un trabajo apresurado y rutinario y otros (muchos, sorprendentemente) que ofrecían hospitalidad al alma de su cliente. No obstante, las opciones pictóricas a disposición del autor eran mínimas y la prohibición formal muy estricta. Paradójicamente ésa es la razón de que, en los casos más logrados, podamos sentir la inmensa energía de su arte.

Detengámonos en dos hechos: primero, el acto de pintar un retrato de El Faiyum y, segundo, la acción de contemplarlo ahora.

Ni quienes encargaban los retratos ni quienes los pintaban pudieron jamás imaginar que los vería la posteridad. Eran imágenes destinadas a permanecer bajo tierra.

Ello significaba una relación especial entre el pintor y la persona que posaba. Esta no era todavía un modelo, y el pintor no era todavía un medio para alcanzar la gloria futura. Al contrario, los dos, ambos vivos en aquel momento, trabajaban juntos en la preparación para la muerte, una preparación que aseguraba la supervivencia. Pintar era dar nombre, y tener un nombre era una garantía de continuidad.

En otras palabras, al pintor de El Faiyum no se le llamaba para que hiciera un retrato, tal como lo entendemos hoy, sino para que plasmara a su cliente, hombre o mujer, mientras le miraba. Era quien se sometía a la mirada, más que el "modelo". No debemos considerar estas obras como retratos, sino como cuadros que representan la experiencia de que nos miren Flaviano, Isarous, Claudina...

Este tratamiento, este enfoque, es distinto de cualquier otra cosa que podamos hallar posteriormente en la historia del retrato. En épocas sucesivas se pintaban para la posteridad, para dar testimonio de alguien que estaba vivo a futuras generaciones. Mientras se pintaban ya se concebían en el pasado, y el pintor abordaba su modelo en tercera persona, singular o plural, según los casos.

Para el pintor de El Faiyum la situación era muy diferente. Se sometía a la mirada del modelo, para el que era el pintor de la Muerte. Y esa mirada del modelo a la que se sometía le abordaba a él en segunda persona del singular. Eso explica, en parte, su inmediatez.

Al contemplar estos retratos que no nos estaban destinados nos encontramos presos en el encantamiento de una intimidad contractual muy especial. Si los retratos de El Faiyum se hubieran descubierto antes, se habrían considerado, a mi juicio, poco más que una curiosidad. Para una cultura confiada y expansiva, estos cuadritos pintados sobre lino o madera habrían parecido, probablemente, tímidos, torpes, ligeros, repetitivos, poco inspirados.

La situación en este final de siglo es distinta. El futuro, ahora mismo, está devaluado, y el pasado resulta superfluo. Mientras tanto, los medios de comunicación rodean a la gente de una cantidad de imágenes sin precedentes, muchas de las cuales son rostros. Los rostros lanzan arengas constantes provocando envidia, nuevos apetitos, ambición o, en ocasiones, compasión mezclada con una sensación de impotencia. Además, todos esos rostros tienen sus imágenes procesadas y escogidas para que las arengas sean lo más ruidosas posible.

Imaginemos, pues, qué ocurre cuando alguien se enfrenta con el silencio de los rostros de El Faiyum y se detiene bruscamente. ¡Imágenes de hombres y mujeres que no hacen ningún llamamiento, que no piden nada, pero que declaran que tanto ellas como quienes las miran son seres vivos! Esas imágenes encarnan, en toda su fragilidad, un respeto por sí mismas que ya no se estila. Confirman, pese a todo, que la vida era y es un don.

Hay otra razón por la que los retratos de El Faiyum nos hablan hoy. Este siglo, como tantas veces se ha señalado, es el siglo de la emigración, tanto forzosa como voluntaria. Es decir, un siglo de despedidas sin fin y habitado por los recuerdos de esas despedidas.

Los retratos de El Faiyum tocan una llaga parecida y de una forma similar. Los rostros pintados también son imperfectos, y más preciosos de lo que era el ser vivo, sentado en el estudio del pintor, con su olor a cera de abejas derretida. Imperfectos porque es evidente que están fabricados. Más preciosos porque la mirada pintada está concentrada por completo en la vida que sabe que algún día perderá. Y así nos miran los retratos de El Faiyum, como los seres desaparecidos de nuestro propio siglo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Civilización y barbarie y la campaña del desierto II

Informe oficial de la Comisión Científica agregada al Estado Mayor General de laexpedición al Río Negro (Patagonia), realizadaen 1879, bajo las órdenes del general JulioArgentino Roca 

Corresponde al documento en PDF del archivo histórico de educ.ar. (Presidencia de la Nación)

Resalto el último párrafo con la justificación civilizadora al saqueo y la masacre

"Es evidente que en una gran parte de las llanuras recién abiertas al trabajo
humano, la naturaleza no lo ha hecho todo, y que el arte y la ciencia deben
intervenir en su cultivo, como han tenido parte en su conquista. Pero se
debe considerar, por una parte, que los esfuerzos que habría que hacer
para transformar estos campos en valiosos elementos de riqueza y de
progreso, no están fuera de proporción con las aspiraciones de una raza
joven y emprendedora; por otra parte, que la superioridad intelectual, la
actividad y la ilustración, que ensanchan los horizontes del porvenir y hacen
brotar nuevas fuentes de producción para la humanidad, son los mejores
títulos para el dominio de las tierras nuevas. Precisamente al amparo de
estos principios, se han quitado éstas a la raza estéril que las ocupaba. […]"

Civilización y barbarie y la campaña del desierto I

Imágenes de la Patagonia en los viajeros científicos de la Campaña del Desierto

Rodrigo Guzmán Conejeros
CURZA-UNCo.

La campaña militar que la historiografía ha designado como “Campaña del Desierto”, que se realizó en 1879 tuvo claros componentes de conquista, al contrario de las anteriores luchas contra el indio, de carácter más bien punitivo. Es decir, que el triunfo militar de los territorios dominados por el indio al sur de la provincia de Buenos Aires, se vio acompañado por diferentes acciones de presencia del Estado, buscando incorporar la región patagónica al territorio nacional.

miércoles, 13 de julio de 2016

El perfecto negocio de la educación

Por Adriana Puiggrós *

Las grandes corporaciones han tomado el mando de una “reforma” educativa, que acompañan con campañas de desprestigio de los docentes. Bill Gates encabeza la operación en Estados Unidos, en pos del apetecible mercado de la educación. Gates apoyó el documental “Waiting for Superman”, dirigido por David Guggenheim, que apunta al sentido común del sujeto parido por los medios corporativos. Fue duramente impugnado por los gremios docentes estadounidenses y tiene versiones para países latinoamericanos, como “De panzazo” (ver youtube). En Estados Unidos, como ha denunciado el periodista David Brooks, la educación alcanzó el segundo lugar en el mercado con cerca de dos billones de dólares en juego, siendo pioneras las empresas dedicadas a vender exámenes estandartizados para docentes, alumnos y establecimientos educativos; son las que más rédito sacan del negocio, alcanzando una tasa de crecimiento de dos dígitos. Rápidos para los negocios, el magnate Rupert Murdoch y bancos como Goldman Sachs y JPMorgan Chase, han incrementado poderosos fondos de inversión en educación. El mexicano Luis Hernández explica que la campaña de satanización en su país está motorizada por los monopolios informáticos, como Televisa y TV Azteca. Evaluar ahora resulta un negocio redondo: inscripto en el discurso pedagógico neoliberal, el término se torna medir para tasar, poner precio a cada trozo del proceso educativo. De eso se trata. La “reforma” consiste en habilitar el sistema público para que la modernización tecnológica quede en manos de las empresas de informática, se establezcan aranceles para favorecer los préstamos usurarios de los bancos a las familias, se privatice la administración de contrataciones de docentes y personal administrativo. Como corresponde a la lógica empresarial, hay que bajar costos. Dado que el rubro salarial docente es más del 80 por ciento del presupuesto educativo, hay que eliminar docentes. Pero la mayor parte de la sociedad todavía sabe que la educación requiere de la maestra/o, los alumnos se alegran cuando un humano los atiende en persona (y no solamente por Skype) y la educación sigue siendo un vínculo social, aunque algunos seres poderosos se escondan detrás de los robots y de los paquetes de contenidos que venden en el mercado. Que el sistema escolar siempre necesita mejoras es una verdad de Perogrullo, por lo cual no es difícil deducir que denostar a los docentes es uno de los más fáciles programas publicitarios de la “reformas” que tienen como meta flexibilizar las formas de contratación. No obstante, se les interpone una de las más caras conquistas de los trabajadores de la educación: la convención colectiva de trabajo. Nuestros trabajadores, entre ellos los docentes, tienen esa conciencia de clase que pudo palparse en la multitudinaria manifestación del pasado 29 de abril y en el encomiable esfuerzo que están realizando en pos de la unidad de las centrales gremiales. Hay la resistencia en varios países, como en México donde los docentes están en pie de lucha y en Chile donde no ceden las demandas masivas por la estatización y gratuidad de la enseñanza. Frente a esos obstáculos, los técnicos de las corporaciones desarrollaron un discurso que justifica poner precio a los educadores y hacerlos competir en el mercado. La historiadora de la educación Diane Ravitch-quien ocupó importantes cargos en el área durante los gobiernos de George H.W.Bush y Bill Clinton- renunció en 2010 a sus lugares públicos, denunciando el carácter destructivo de la evaluación que se aplica. En su best seller La muerte y la vida del gran sistema escolar estadounidense: como evaluar y socavar la educación, Ravitch criticó los usos punitivos del “accountability” para echar a educadores y cerrar escuelas. La autora relaciona fuertemente el sostenimiento de la educación pública con el derecho de los docentes a la negociación colectiva. En cambio el principal argumento (falaz) que usa la campaña es que los maestros y profesores no quieren que se los evalúe porque no saben nada; son burócratas que aprovechan los puestos estatales para trabajar lo menos posible. Ninguno de los tres argumentos contiene verdad. Los gremios han expresado repetidamente que no rechazan la evaluación que integre el proceso de enseñar-aprender, sino su uso para justificar los despidos, la estratificación del sector, la baja de los salarios y la entrega de las contrataciones a las leyes del mercado. Los docentes reclaman que se mejore la organización de su trabajo, concentrar sus horas en una o dos escuelas, tener una cantidad razonable de alumnos para trabajar en profundidad con ellos. Resienten la escasa capacitación que (en la Argentina como en la época de Menem) vuelve a ser un negocio. El instrumento para llevar a cabo la discriminación ha sido probado en Chile e instalado en numerosos países y consiste en un Instituto estatal con autonomía, dedicado a la evaluación de la “calidad”. Esa es la palabra que esconde el secreto: ¿quién y con qué objetivos se define la “calidad” de la educación? La acepción neoliberal sirve para legitimar las regulaciones de la educación de acuerdo a los requerimientos del mercado. Es un negocio perfecto: una clientela infinita y regulable, más un Estado tonto que financie lo que no rinde dividendos. Afortunadamente, organizaciones de la importancia de la Internacional de la Educación (que representa a los sindicatos del mundo), el Movimiento Pedagógico Latinoamericano, la Ctera y las demás organizaciones de trabajadores de la educación de nuestro país, trabajan intensamente para evitar el derrumbe cultural y luchan por una educación cuya “calidad” se defina desde concepciones democráticas de la cultura, de la historia y del futuro.

Pagina 12 (El pais. Miercoles 13 de Julio de 2016)

martes, 23 de febrero de 2016

A la memoria de Don Leonidas Escudero

El 10 de febrero ha muerto el poeta sanjuanino Leónidas Escudero. Maravillosa su vida y su palabra, que fue casi lo mismo. Curioso buscador, termino revolviendo en el lenguaje lo que las piedras se negaron a ofrecerle. Me duele el alma su ausencia, por el puro egoísmo de pensar que ya no escribe mas.
Comparto algunas cosas para los que quieren salvar este verano en la belleza de su arte.

Blog sobre un documental de su vida

El poema "Guanaco relincho" para leer y escuchar en la voz de su autor

miércoles, 3 de febrero de 2016

Un Gardel de película.

Ayer martes 2 de febrero, se entregaron los premios "Estrella de Mar", distinguiendo a los artistas de la temporada de verano de Mar del Plata.
En el rubro "Espectáculo de música marplatense", compartido con "Contra viento y marea", ganó el premio "Un Gardel de Película". Un juego artístico que gambetea entre el cine, el teatro, el baile y la música en vivo, homenajeando a Don Carlos en sus dotes de actor.
El cantor y mentor es el apasionado Hernan Pari, acompañado por las "Guitarras del Rio" y la actuación de Mónica Pari y los bailarines Lucila Iriarte y Jorge Hernández.

Las "Guitarras del Rio" son un trio formado por Ramiro Desimone, Ariel Guzmán y Ezequiel Jaime.
Hay muchas formas de tocar la guitarra y de hacerla presente, una muy especial es la del "guitarrero" que no pide silencio en el boliche, lo impone con la belleza y la potencia de la púa sobre las cuerdas. Era el sonido de las guitarras de Gardel. Estos muchachos son guitarristas, muy académicos todos ellos, con alma de guitarreros.

Ramiro Desimone es un gran amigo, de esos que se arriman cuando hay fiesta, pero también cuando sube el agua y te amenaza el alma. Es un artista y un trabajador. Guitarrista y hacedor de guitarras de Escobar. La primera de su taller suena en mi casa. Desde ayer es premio "Estrella de Mar 2016", pero desde hace mucho es empujador para vivir haciendo música, pagando los costos. Este es un premio a su talento, pero también al esfuerzo y la dedicación. Mi gran abrazo y felicitación para él y todo el elenco. Salud Amigo, tome lo que quiera y toque algo que conmueva. Está todo pago!


viernes, 11 de diciembre de 2015

Lluvia de invierno

Uno se queda así, como se ve
como puede quedar
y así se queda.

Llueve
llueve fuerte y no para, 
y es de noche
y no amanece nunca
y se hace larga la noche
y no amanece
y al fin sale el sol sin mucho brillo
y el frío humedoso se adentra por los pies
y moja el alma

Y uno llora en silencio
y el alma se humedece
y uno cuelga la ropa
y limpia las paredes y los pisos
pero el alma no
uno la banca así
mojada y sucia
de tanta inundación
de tanto frío.

Francisco Mina
Primavera de 2015

martes, 8 de diciembre de 2015

Esperando a los rubios


Variaciones irrespetuosas y tardías

sobre un tema de Cavafis. (1)




¿Qué hace la gente que no va a la Plaza / se queda mirando la tele / encerrada?
Es que llegan los rubios / que siempre dan / mucho mejor / en la pantalla.
¿Por qué el Congreso está trabado / y hay tantos que no quieren / hacer nada?
Esperan que los rubios / digan qué leyes /
consideran /
necesarias.
¿Por qué los precios han subido tanto / con toda la comida / remarcada?
Es que los empresarios quieren / regalar a los rubios / su profecía / confirmada.
¿Por qué la gente no va a la iglesia / sino a los bancos / a rezar / cada mañana?
Porque los rubios piden / creer en el mercado o reventar / palabra santa.
¿Pero por qué recelan todos / con cierta inquietud / en la mirada?
Porque los rubios eran / la solución /
pero no son /
serán la Nada.
Si a los bárbaros / con equívoca ilusión / el poeta les cantó y los esperaba /
estos prolijos rubios / nos harán extrañar / a la barbarie y la negrada.
Porque una cosa / viejo y sabio Cavafis / es un imperio decadente / en retirada
y otra / una tonta patria que le pone /
la alfombra roja al rubio /
y se regala.
Juan Sasturain

(1) Constantino Cavafis, poeta griego: 1863-1933
Esperando a los bárbaros (vínculo al poema completo)

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Volver

Se terminó el invierno.

Un día el frio cede
y salen, desahogados
los verdeados de las ramas grises

Tus manos y las mías
entendieron el frío
y trabajaron

no preguntaron nada
hicieron lo que había que hacer
y trabajaron

Y así estuvimos mudos
atentos,
vigilantes del ruido de los huesos,
cansados, doloridos,
pero caminantes.

Se han aquietado ya
los reclamos de muerte
que aparecían en todos los cajones
de la casa

¿Miraste el sol?
¿Viste que tibio viene el aire?
Compañera de lucha
de andar haciendo vida
Ayer miré como dormías
y me tranquilizó.


Francisco Mina
Primavera 2015

lunes, 16 de noviembre de 2015

Está escaseando el té de Ceilán!

Enrique Santos Discépolo, (Mordisquito) En su programa de Radio en 1951.

(El autor de "Cambalache"  "Malevaje", "Cafetín de Buenos Aires"...)


"Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas acostumbrado a saber que tu patria era la factoría de alguien y te encontraste con que te hacían el regalo de una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado. ¡Pero con el sobretodo te quedaste! Entonces, ¿qué me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestás.¿Y por qué protestás? ¡Ah, no hay té de Ceilán!. Eso es tremendo. Mirá qué problema. Leche hay, leche sobra; tus hijos, que alguna vez miraban la nata por turno, ahora pueden irse a la escuela con la vaca puesta.¡Pero no hay té de Ceilán! Y, según vos, no se puede vivir sin té de Ceilán. Te pasaste la vida tomando mate cocido, pero ahora me planteás un problema de Estado porque no hay té de Ceilán. Claro, ahora la flota es tuya, ahora los teléfonos son tuyos, ahora los ferrocarriles son tuyos, ahora el gas es tuyo, pero…, ¡no hay té de Ceilán! Para entrar en un movimiento de recuperación como este al que estamos asistiendo, han tenido que cambiar de sitio muchas cosas y muchas ideas; algunas, monumentales; otras, llenas de amor o de ingenio; ¡todas asombrosas! El país empezó a caminar de otra manera, sin que lo metieran en el andador o lo llevasen atado de una cuerda; el país se estructuró durante la marcha misma; ¡el país remueve sus cimientos y rehace su historia! Pero, claro, vos estás preocupado, y yo lo comprendo: porque no hay té de Ceilán. ¡Ah… ni queso!.¡No hay queso! ¡Mirá qué problema! ¿Me vas a decir a mí que no es un problema? Antes no había nada de nada, ni dinero, ni indemnización, ni amparo a la vejez, y vos no decías ni medio; vos no protestabas nunca, vos te conformabas con una vida de araña. Ahora ganás bien; ahora están protegidos vos y tus hijos y tus padres. Sí; pero tenés razón: ¡no hay queso! Hay miles de escuelas nuevas, hogares de tránsito, millones y millones para comprar la sonrisa de los pobres; sí, pero, claro, ¡no hay queso! Tenés el aeropuerto, pero no tenés queso. Sería un problema para que se preocupase la vaca y no vos, pero te preocupás vos. Mirá, la tuya es la preocupación del resentido que no puede perdonarle la patriada a los salvadores. Para alcanzar lo que se está alcanzando hubo que resistir y que vencer las más crueles penitencias del extranjero y los más ingratos sabotajes a este momento de lucha y de felicidad. Porque vos estás ganando una guerra. Y la estás ganando mientras vas al cine, comés cuatro veces al día y sentís el ruido alegre y rendidor que hace el metabolismo de todos los tuyos. Porque es la primera vez que la guerra la hacen cincuenta personas mientras dieciséis millones duermen tranquilas porque tienen trabajo y encuentran respeto. Cuando las colas se formaban no para tomar un ómnibus o comprar un pollo o depositar en la caja de ahorro, como ahora,sino para pedir angustiosamente un pedazo de carne en aquella vergonzante olla popular, o un empleo en una agencia de colocaciones que nunca lo daba, entonces vos veías pasar el desfile de los desesperados y no se te movía un pelo, no. Es ahora cuando te parás a mirar el desfile de tus hermanos que se ríen, que están contentos… pero eso no te alegra porque, para que ellos alcanzaran esa felicidad, ¡ha sido necesario que escasease el queso!. No importa que tu patria haya tenido problemas de gigantes, y que esos problemas los hayan resuelto personas. Vos seguís con el problema chiquito, vos seguís buscándole la hipotenusa al teorema de la cucaracha, ¡vos, el mismo que está preocupado porque no puede tomar té de Ceilán! Y durante toda tu vida tomaste mate! ¿Y a quién se la querás contar? ¿A mí, que tengo esta memoria de elefante?. ¡No, a mí no me la vas a contar!" -(Enrique Santos Discépolo, 1951).

lunes, 9 de noviembre de 2015

Escribir

“Un escritor es alguien que presta atención al mundo”


Susan Sontag

martes, 27 de octubre de 2015

Buscando luz

Se nos fue Tomás José Gómez, Tomy.
Muchos nos dimos cuenta que era tan nuestro en el mismo momento de la partida. Por eso es que “se nos fue”.
Y “se nos fue” porque también son nuestros Mauricio y Teresa, sus viejos, que ahora están mas solos.
Tomás, como todos, era “muchas cosas”. Probablemente me he quedado solamente con uno de esos tantos lados que se dejan ver. Habrá seguramente tantos otros.
Era un alumno del profesorado de educación primaria del Instituto 55 de Escobar. Un estudiante para ser maestro. En los actos del instituto, era el fotógrafo. Con una Nikon en la mano espiaba las caras, los cuerpos, los gestos. Los retrataba para compartirlos, para compartirse. Su propio cuerpo, me pareció alguna vez, algo cansado.
Hace unos meses su viejo, Mauricio, me alentó en la lucha con el cansancio de mi hija. Tiene los mismos veinte años que Tomás. Me arrimó algunas palabras que me hicieron mucho bien. Tenían que ver con esos grises desafíos que los padres enfrentamos cuando tenemos que pelear por la vida de los hijos.
Y la semana pasada el cuerpo de Tomás se cansó del todo, no pudo mas, y se nos fue.
En la despedida, su familia pegó en las paredes de la casa velatoria, fotos de esas que Tomás le sacó a la vida. Logró transformar ese momento tan extraño en una reunión de gente que miraba sus fotos, sus miradas de las cosas, para decirle adiós.
Al pisar el umbral, una de esas fotos, en el centro, mostraba un pasillo del colegio San Vicente. La perspectiva del camino en el papel, se continuaba en las lineas del pasillo de la sala. Como si el presente de ese día tan triste pudiera hablar con ese pasado donde Tomás miró en ese lugar, blanco y negro, un instante de belleza y provocación. Al mirar la foto desde la lejanía de la vereda, resaltaba el centro del punto de fuga final, de mucha luz.

Alguien del centro de estudiantes le deseó un feliz viaje, y me prendí también en el deseo. Ahora, pienso que salió a buscar ese final de luz tan atractivo, tan necesario de sus fotos.

martes, 13 de octubre de 2015

Potrero

Jugar a la pelota sin ver nada
sentir el ruido del cuero sobre el suelo,
de las suelas, y las risas,
presentir, imaginar, dejar hacer
al cuerpo sin tantos ojos viendo todo
sin tanto saber
sin tanto nada.

Jugar a la pelota al caer el sol
y un poco mas, y otro ratito
y gambetearle a la noche sin respeto
un poco de su muerte
fría y quieta.

Francisco Mina

Otoño de 2015

domingo, 12 de julio de 2015

Uso mis manos, uso mis ideas. (Cortometraje)

En 1973, un grupo de militantes populares iniciaron un proyecto de alfabetización de adultos en el Barrio Villa Obrera, en las afueras de la ciudad de Centenario, provincia del Neuquén, tomando en cuenta las experiencias cubanas y las desarrolladas por Paulo Freire en la década del ‘60.
Esta iniciativa fue filmada por Raúl Rodríguez, fotógrafo profesional, con el objetivo de realizar una película que sirviera para otros barrios, además de dejar el testimonio de las tareas realizadas.
Treinta años después “USO MIS MANOS, USO MIS IDEAS” rescata estas imágenes y los testimonios de quienes participaron en la experiencia, precursora de las campañas nacionales de alfabetización. Una experiencia que se nutrió del apoyo popular y se propuso transformar el concepto clásico de educación, a cambio de una lectura crítica de la realidad.

jueves, 9 de julio de 2015

El etnógrafo. De Ulises Rosell

El Etnógrafo

Dirección y guión: Ulises Rosell. Producción: Fortunato Films. Fotografía: Guido de Paula. Edición: Andrés Tambornino. Sonido: Francisco Seoane. Música: James Blackshaw. Intérpretes: John Palmer, Basilia Pérez “Tojweya”, José Fabián Ruiz “Qa’tu” y vecinos de Tartagal. Duración: 86 minutos. Origen: Argentina. Año: 2012.


miércoles, 29 de abril de 2015

Agua (mar)

Sentir como mi cuerpo se vuelve agua
a veces arroyo,
que transcurre en la dirección del viento
a veces catarata,
que cae furiosa por la barranca vital.
Ahora encerrada herméticamente
se despierta mansa, inmovil
pero al subir la luna
se vuelve inquieta
intenta salir por los poros del frasco
agua turbia, agua pura,
agua de todos los colores
ruega que le de el sol,
para hacerse vapor
y así volar sin dirección
agua que pasó por muchos canales
algunos estrechos,
donde no era bienvenida
y tuvo que hacerse lugar
otros anchos y amplios
donde pudo dibujar sombras con su oleaje
y cuando todo se pone gris
nace en forma de lluvia
que con su angustia le da vida a las flores
y con su fuerza transforma la tierra en barro
ablanda los cimientos
transforma el paisaje
y luego vuelvo a ser yo
carne y hueso, alma y cuerpo
todos los estados de agua
en un solo ser,
y mientras le doy lugar al arco iris
con su llegada triunfante
luego de la tormenta
sera cuestion de elegir
a cual de todos dejo surgir.


Macarena Mina
Otoño de 2015

jueves, 26 de marzo de 2015

latiendo


Ella camina lentamente,
disimulando las marcas de sus miedos en el suelo.
Hace muy poco que vino de las sombras
y el pesar de ese lugar, otro lugar,
le dejo un ardor de alas quemadas en los sueños.
Y con retazos
de muerte y de locura,
y respiros de vida imperceptible,
como un verde leve
que nace entre las piedras de su altura,
anda latiendo
y muestra sonrisas pasajeras
que yo le junto
en las heridas que me han hecho
la ceguera y la esperanza,
como dos manos
que aprecian el rocío
cuando escasea el agua.


Francisco Mina
verano de 2015



Gracias a Dios
Gracias a mi familia y a los amigos
Gracias a los compañeros del camino

viernes, 6 de marzo de 2015

Guanaco relincho (Leonidas Escudero)


Paró pata en la cumbre reinadora
y miró por el tiempo de sus hembras;
copó al viento, le puso contraseñas
y lo volcó en las cuestas azulinas.

De cogote cruzado con las nubes estuvo,
antojo de ser luz, pegado al cielo.
Corazón de algo grande parecía
diminuto en la mano de una peña.

Del alto nacedero de sus ojos, la nieve
colgaba derritiéndose para formar los ríos;
los pastos amarillos colgaban de su pecho
saltando las quebradas rumbo a las vegas verdes.

Y enhorquetó de pronto un eco en las orejas:
entre los farallones la piedrita movida.
Dio una vuelta en redondo, avizoró de frente
y así entró por el ojo de la carabina.

Lanzó un relincho azul, morado y negro;
le chispeó en el codillo abierta rosa;
sorprendido en secretos con su ángel
entró al revolcadero de la sombra.

Huyeron las guanacas por las crestas;
hilaron con su lana los abismos;
y la cumbre quedó sin corazón arriba,
como un grito en la nada, sólo piedra.


El poeta sanjuanino Jorge Leónidas Escudero recita "Guanaco Relincho". La belleza de la palabra que da forma al silencio de la muerte

lunes, 22 de diciembre de 2014

El último, el primero...el asombro.

Por la tarde tengo la última mesa de exámenes.
Las vacaciones y las fiestas de fin de año son una expresión del deseo que la vida no termine. Y la vida no se termina, hasta el último día.
Los cristianos vivimos la esperanza de un amanecer sin ocaso, pero lo esperamos en sombras...y mientras tanto la lucha por el pan y la justicia.
Felicitaciones a las nuevas profesoras de inicial, de especial y de primaria y a las nuevas psicopedagogas que se recibieron este año, con las que compartí momentos bellísimos. Mi abrazo a los alumnos de la secundaria de adultos Claudio Lepratti que concluyeron sus estudios en la unidad 41 de Campana.
Mi gratitud a los compañeros de trabajo del Gabinete Social de la Municipalidad de Campana con los que aprendí a querer mas a los barrios y su gente.
Gracias por la caminata a los compañeros docentes con los que comparto día a día.
Pido sentidas disculpas por los errores antes que se apague la ultima estrella del 2014.

Ayer murió Horacio Ferrer.
El último libro que le regale a mi viejo fueron sus poemas.
Tendremos que arremangarnos ahora, y pensar mas solos como se vive y se muere en Buenos Aires.
El sábado leí en la clase final de un postítulo docente "El poeta murió al amanecer", sin poder recordar el nombre de Raul González Tuñón, su autor.

Le pido prestados sus versos para desgranarlos como flores sobre su memoria:

Sin un céntimo, solo, tal como vino al mundo,
murió al fin en la plaza frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
Dos musas, la esperanza y la miseria.

Fue un completo de su vida y su obra.
Escribió versos casi celestes, casi mágicos, de invención verdadera
y como hombre de su tiempo que era
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro amigos de veras,
Los parroquianos del café,
Los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer,
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Withman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.

Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro.
Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.


Feliz Navidad, Feliz Año
Que la pasen lindo en las vacaciones !
Si la bicicleta responde... nos vemos a la vuelta.

Francisco

martes, 24 de junio de 2014

Espiritus de Estado. Pierre Bourdieu

Tienen aquí el enlace para bajar el texto de Pierre Bourdieu.
Bibliografía de la primera unidad de Pespectiva Sociopolítica.
Instituto 55 de Escobar.
Profesorados de Matemática e Inglés

Espíritus de Estado
Génesis y estructura del campo burocrático.
Por Pierre Bourdieu

lunes, 19 de mayo de 2014

miércoles, 14 de mayo de 2014

Tango

Estrello mi angustia en tus vidrieras
tan llenas de cajitas, de precios, de promesas

En este mediodía tan pesado,
la muerte me saluda por los pies
Y lentamente me despego
las suelas y los sueños,
las deudas, las culpas, los candados
y los aburrimientos desteñidos
que ofrecen en cuotas
de sudor.

No compro nada
Despego y sigo
Yo sé que moriré




Francisco Mina
Escobar, otoño de 2014


sábado, 29 de marzo de 2014

El techo de Pocho Lepratti.

En este pequeño techo murió Claudio Pocho Lepratti, . Seguramente las chapas estarían muy deterioradas, fueron cubiertas con membrana para que el agua y la sangre no bajaran. 
Todos los diciembres pienso en estos diez metros cuadrados. Claudio era profesor de filosofía. No puedo dejar de imaginar estas pobres chapas como su territorio de militancia social y también como "su aula". Desde acá se tiró hasta nosotros.
De los muchos temas que discutimos en el mundo hoy, uno increíblemente caliente, es el de "los hombres y las cosas". Después de muchos siglos de no encontrarle la vuelta para comer y estar mejor, aprendimos a explotar literalmente la tierra. Hoy estamos parados sobre la paradoja de lograr climas fríos, calientes e intermedios; comer cosas que antes solo eran posibles en algún lugar del planeta y en una época determinada del año. La industria y el comercio han acortado algunas distancias. El hambre y la exclusión no.
Sobre estas cuatro chapas Pocho tiene abajo una cocina con el guiso para el mediodía de la escuela de las Flores. En su frente esta Buenos Aires, desgarrando los últimos pedazos de la ilusión del primer mundo en la represión del presidente De la Rua.
León Gieco ha edulcorado sus últimas palabras con ese "bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo". Las de verdad fueron nacidas de la responsabilidad: Deja de disparar hijo de puta! No ves que vienen los pibes a comer? Después la bala. 
En esas cuatro chapas, como en un escenario vital, se juegan los principales debates humanos: las armas y la comida, la riqueza y los desahuciados, el delito contra la propiedad y la corrupción política, la educación como reproducción infinita de las injusticias y enseñar y aprender para transformar la realidad.
Debajo del techo de la Escuela Media 7 de Campana, Claudio Pocho Lepratti, estamos discutiendo de trabajo, de educación, de justicia...
No hay nadie parado arriba del techo para defendernos, pero hay memoria, hay pasión para luchar por un país que no debe resolver sus problemas criando pobres y guardándolos debajo de la alfombra social de las cárceles como delincuentes.
La escuela Lepratti de Campana es un espacio de urgencia, donde llegamos tarde.

Tener calor
buscar un poco de aire
subir al techo

oir disparos
sentir calor
subir al techo

poner mas agua al guiso
sentir calor
subir al techo

un chico llora
subir la bronca
trepar al techo

el guiso que no alcanza
los disparos y el llanto
subir al techo

gritar para que paren
calor de los disparos
sangrar el techo

                                 Francisco Mina, otoño de 2014






domingo, 2 de febrero de 2014

Los búhos, las manos y el agua.

Este verano descubrimos en casa a los búhos. Unas lechucitas chicas, de plumas muy variadas que hasta entonces solo habíamos visto un par de veces en nuestro jardín.
El fondo de casa es muy pequeño: diez por diez de pasto, tres arbolitos que forzadamente incluimos, casi como una expresión anhelante de otro paisaje.
Siempre advertimos, en los años que estamos en esta casa, los ruidos del tránsito de la avenida que pasa a unos treinta metros. Pero a los buhos no. Permanecían escondidos. Creo mas bien que nosotros estábamos distraídos a su presencia, escondidos de algún modo.
Una mañana me lo señaló Gabriela y descubrí la melodía de su canto. Había escuchado muchas veces ese silbidito casi de vendedor ambulante, pero no lo había asociado nunca a un animalito que siempre admiré. Enseño filosofía, y la lechuza es casi su logotipo. Los ojos muy abiertos y atentos y el increíble radio de giro de sus cabezas son toda una metáfora de la apertura y la curiosidad de los buscadores de saber. Sin embargo, no haber advertido las lechuzitas del jardín de casa, mostraban otra forma mas de distracción. Cuando advertimos la noticia de su presencia, comenzamos a cruzar las miradas con los búhos. A diferencia de los horneros, los zorzales, las calandrias, los gorriones y los carpinteros que siempre hemos mirado en el jardín, las lechucitas nos miran a nosotros fijamente, casi a punto de dialogar.
A cuatro metros de la casa hay un jacarandá que este verano dio sus primeras flores. Las habíamos esperado muchos años. El árbol lo hizo nacer Gabriela, abriendo un cascarón de una semilla. Había intentado otras veces y no habían prosperado. Éste respondió a la invitación de sus manos y del agua, y hoy tiene unos cinco metros de alto, y flores y semillas. Lo amamos, como un reflejo mas de eso que somos. Sus ramas flexibles, su color verde claro y vital y ahora ese violeta de sus flores me hablan de ella, de sus manos y del agua.
De tanto hablar a las lechucitas, han comenzado a acortar distancias con nosotros. Tomando mate una mañana de este agobiante verano, vimos a una de ellas  parada en el jacarandá que cantando nos miró un buen rato. Siempre es posible estar mas atento a las presencias que comparten nuestro andar: al pan, al calor del sol, al viento entre las hojas, al brote de las semillas, a las estrellas, a los hijos, a los amigos y a la suavidad de las manos y el agua.

Francisco Mina
Verano de 2014
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